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Selva - Jungla

"...POSTALES: MISIONES

Cálido reparo en plena selva

A 60 km de Iguazú, Yacutinga Lodge es una nueva propuesta ecoturística, que permite develar algunos enigmas de la naturaleza.

En medio de la magnificencia de la selva de Misiones, Yacutinga es un área protegida de 570 ha rodeadas por el río Iguazú Superior, cerca de las Cataratas del Iguazú y del Parque Provincial Urugua-í.

Un edificio de dos plantas y techo a dos aguas llama la atención en medio de un paisaje salvaje. Las enredaderas, que cubren la construcción, recuerdan que la naturaleza manda en Misiones. Alrededor, una serie de senderos conduce a cabañas, flanqueadas por una profusa vegetación que no deja pasar la luz del sol.

Podría pensarse, con cierta lógica, que la tierra misionera adoptó su tono rojizo por no usar filtro solar. Entonces, las arboledas son bienvenidas, para relajarse en la piscina o emprender una recorrida por la reserva.

Las actividades de Yacutinga son tan originales que hacen que el visitante descubra los misterios y curiosidades de la naturaleza en cada rincón. Para evitar el calor, las actividades comienzan a las 7, luego de un abundante desayuno con frutas y pan casero. Cualquiera de los ocho senderos de la reserva basta para sumergirse en un caos clorofílico, que sólo encuentra una detallada explicación cuando el guía ambientalista revela las misteriosas leyes de la naturaleza. En el sendero Chico Méndez, recomienda en varios idiomas transitar en silencio y agudizando los sentidos.

Llama la atención un amba-í, de corteza rugosa y plateada y ramas que aparecen en la altura. Extrañamente, es el único árbol que no está entrelazado a los demás por lianas ni enredaderas. En su interior habita una hormiga del género azteca, que devora vegetales intrusos; cada tanto, el árbol se desprende de su corteza, para deshacerse de las parásitas.

Mientras monos caí pasan de rama en rama con su cría a cuestas, el guía sigue desentrañando enigmas de la selva. En Yacutinga abundan los palmitos, cuya tala puso a la especie en peligro de extinción. A veces, los monos derriban los ejemplares más chicos, para comer los brotes blandos y su yema de crecimiento.

Si un árbol se seca, servirá de refugio a los insectos, que a su vez alimentarán a coatíes y pájaros carpinteros. Si se produce un hueco en la vegetación por la caída de un timbó gigante, las cañas cicatrizarán esa herida dándole continuidad a esta intrincada alfombra verde.

Con un poco de suerte, se puede divisar algún conejo tapití gris con manchas claras o un aguará popé trepando a los árboles para alimentarse. Es habitual encontrarse con la microfauna: orugas, hormigas, luciérnagas y cigarras brindan su show por las noches, cuando el guía invita a apagar las linternas. De pronto se escucha el latido de la selva: el croar de las ranas, el canto de los grillos, el trino de las aves y el chistido de una lechuza conforman un concierto perfecto, tan atrapante como el aroma de esta tierra
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.." Fuente Clarin.com

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