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"...TURISMO AVENTURA :: MISIONES

Historias de la selva

El Parque Salto Encantado es el corazón de un oculto circuito de sierras y cascadas. Paseos y excursiones en un mundo a descubrir.
La selva de Misiones está de fiesta en los alrededores de Aristóbulo del Valle. Acaba de descorrerse la compacta cortina transparente de la lluvia otoñal y ahora aflora una bruma atravesada por el arco iris. A excepción de los colonos y sus familias (sumidos en un profundo silencio, aunque se muestran aliviados por el riego a discreción que recibieron sus cultivos), los habitantes del Parque Provincial Salto Encantado pugnan por imponer sus voces de alegría: prevalecen los tucanes y los loros boyeros, sostenidos por higueras, lapachos y guayuviras.
Mientras una nube de vapor despega del suelo colorado y levanta un intenso aroma a tierra mojada, en las alturas el viento hace chillar a los árboles abrazados con lianas y helechos de más de un metro de talla. El cielo se despeja, pero el goteo de las hojas de todas las formas y tamaños que resguarda la selva seguirá por horas.

Rugido en la selva


Un rumor constante se hace rugido a los costados de un sendero que trepa la serranía, hasta que el arroyo Cuñá Pirú ("mujer delgada", en guaraní) muta su andar manso, casi imperceptible, en una caída de 65 metros que empapa la roca granítica y desborda en una olla natural, antes de retomar sus pasos lentos, en zigzag. Es la estruendosa aparición en escena del Salto Encantado, el más renombrado de esta región de verdes intensos, matizada por la irrupción de un centenar de cascadas.
Cuanto más se avanza por la huella, más atinado resulta el consejo escrito en tono imperativo sobre un cartel: "Mantenga todos los sentidos en alerta; escuche y sienta la belleza de la naturaleza que nos rodea; lentamente, la selva le irá mostrando sus secretos". Entonces, un pájaro carpintero se hace notar por un rato. Detecta gusanos en las fauces de un incienso, repiquetea varias veces y taladra el tronco. Le siguen una pareja de monos aulladores y el graznido de un tucán bananero (de pico verde), cuya presencia amenazante obliga a una bandada de pájaros a volar apurados hacias sus nidos, con el urgente propósito de proteger los pichones. La pulsión de la sobrevivencia en un ámbito salvaje.
El guía Julio Benítez Chapo se abre paso a machetazos en medio de la atmósfera cada vez más fresca de la selva paranaense. Una caída de agua de vertiente marca un tajo entre una maraña de raíces y tallos desmadrados.
Cinco minutos después, desde el borde del salto Tacuapí, el experto guía y su principiante ladero esquivan madrigueras de tatú mulita y se lanzan en rappel hasta el piletón blanco verdoso donde cae el agua. Son 30 metros de descenso bajo la fina llovizna de la cascada. Al pie del salto esperan lapachos rosados, ceibos florecidos bien rojos y un par de ardillas indiferentes, decididas a dejar sin frutos a una enorme palmera.
El circuito de trekking y 4x4 se endulza con el sabor de una gigantesca mandarina cosechada en la cooperativa Leandro N. Alem. Un peón de rasgos alemanes y acento guaraní sugiere llevar más para acompañar la quinta mateada del día, animado por su jefe, un amable productor japonés.

Placeres nocturnos

Con el crepúsculo, la selva montada sobre la serranía se torna un manto oscuro, aunque ni por un rato deja de emitir sus sonidos y aromas. El espectáculo único se disfruta a pleno desde una hamaca paraguaya, fabricada en Brasil y comprada en Misiones, que sube y baja como un delicado péndulo en la galería exterior del lodge Tacuapí. De noche baja considerablemente la temperatura, pero todo está previsto en este pulcro y cálido refugio, levantado con madera recuperada de árboles tumbados. En la habitación, del otro lado de un ventanal con mosquitero (un detalle casi innecesario, porque aquí, a 500 metros de altura, los mosquitos son una especie casi desconocida), ya crujen los leños de canela viada de una salamandra. Estimulado por un té de hierbas con stevia (un endulzante natural que los guaraníes aprovechan desde hace siglos), me dejo llevar un par de horas por el vaivén de la hamaca.La mañana vuelve a despuntar primaveral. Por las dudas, el cocinero Oscar Joaquín sirve un suculento ticueí (guiso de carne, cebolla de verdeo, sal y pimienta) con reviro y jugo de naranja.
Exageradamente provistos de calorías, desandamos desde Aristóbulo del Valle la ruta 7, un sinuoso camino pavimentado que perfora los altos paredones de roca de la sierra y la selva perfumada por los lapachos. En la banquina se suceden sencillos puestos de artesanías, donde 65 familias de tres aldeas aborígenes ofrecen tallas en madera de loro negro, cedro y guayuvira, cestería de tacuara guazú y collares de semillas.

Tradiciones guaraníes

Frente a la Casa de la Cultura Mbyá Guaraní y la escuela bilingüe 657, el cacique Cirilo Duarte (uno de los 49 docentes indígenas de Misiones) invita, desde su amable timidez a pasar y apreciar las maquetas de trampas para cazar hechas por los 72 alumnos de 4 a 15 años que estudian en la escuela. Dice: " Queremos preservar y dar a conocer nuestras tradiciones ancestrales". Luego, agregará a su tibia sonrisa un abrazo espontáneo y fraternal.

Salto Alegre

La visita al corredor de las comunidades guaraníes deja secuelas. Camino a un secadero de yerba mate (junto a la ruta 14, en la entrada a la localidad Salto Encantado), el guía Julio promete llevar más seguido a los turistas a apreciar los vestigios del valioso patrimonio cultural guaraní. Desde el tinglado al que acuden por día decenas de camiones cargados con hojas de yerba mate se desvía hacia el sur una huella de tierra y charcos profundos, cuyos 6 km maltratan por igual a vehículos y pasajeros. Sin embargo, no parecen haber obstáculos para la camioneta. Se bandea hacia la derecha y la izquierda, frena de golpe, parece encajarse, pero siempre sale indemne. Hasta se posa sobre las rocas cubiertas de agua, en el medio de un arroyo de 25 m de ancho. Por fin, la naturaleza impone su autoridad y le pone límites: el vehículo todopoderoso toma prudente distancia del salto Alegre, que se estira 20 metros para soltar el último estallido en la selva indomable.." Fuente Clarin.com

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